Por SAIGON ART MAG 24 de marzo de 2025
La segunda parte de la presencia canaria en la Semana del Arte de Madrid tenía que estar protagonizada por el proyecto editorial de fotolibros, Margullo Books. Este año presentaron el proyecto Terrero, una muestra colectiva de cinco artistas, de los cuales cuatro son de Gran Canaria y uno de Lanzarote. Además, contaron con Eva Pintado al cargo de la curadoría, quien planteó el stand acerca de la idea de los enfrentamientos cotidianos en el territorio en las Islas Canarias, con temas como la naturaleza, los parques de vivienda turística y referencias a los procesos de desgaste, adaptación y desplazamiento.
Chris Navarro
Presenta el proyecto Madrelagua acerca de la experiencia personal tras la pérdida de un ser querido y con imágenes en blanco y negro, a partir de pequeños detalles. Trata las distintas emociones y los recuerdos del ser querido, entre la exploración de lugares que habitaba la abuela del autor en la isla de Gran Canaria.
De este modo, la labor fotográfica cumple una función inmersiva en cuanto al proceso de duelo, con el fin de entablar una relación conversacional entre el espectador y la imagen, sobre las preguntas que surgen a partir de la ausencia, la memoria y la pervivencia del amor.
David trabaja en analógico y su proyecto Jardín Secreto, es un trabajo documental a partir de la búsqueda y reconocimiento de los “jardines”, espacios naturales donde los “jardineros”, artistas desconocidos, actúan con los elementos de la naturaleza, para crear obras de arte efímeras y escondidas, pero que moldean un paisaje ligeramente distinto al anterior.
Desde el punto de vista conceptual, no es tanto un documentalista, como casi un científico encargado del estudio de los espacios de libertad natural del individuo a base de la aproximación cuidadosa y la atención al objeto invisible o escondido. Es un artista muy preocupado por el territorio y la producción “a pesar de”, cree en la digestión lenta de los procesos, trabaja especialmente la Imagen de la ausencia, resulta especialmente llamativo como mediante el uso de unas composiciones muy sencillas, puede hacer al espectador trasladarse a un lugar de calma y equilibrio.
Con su propuesta mantiene la continuidad respecto a la edición anterior de la feria con el cuarto capítulo de su trabajo Hipótesis: La hipótesis africana, una especie de fantasía en la que las arqueologías inventadas confluyen entre sus propios mitos en relación al origen de las islas como pueblo colonizado, en realidad esto significa dar una dimensión visual al trabajo de los arqueólogos que investigan la sociedad primitiva de Canarias, muchas veces ficcionado en sus hipótesis.
A partir de este punto, la serie expuesta, son imágenes de viviendas autoconstruidas, o detalles de estas, especialmente de sus vivos colores, con las que establece su discurso en torno como las chabolas definen gran parte del paisaje canario y sobre como el uso del color en ellas no es una estrategia estética, ni improvisada, sino que plantea la posibilidad de que sea un eco visual de antiguas prácticas culturales africanas, posiblemente importadas a Canarias a través de generaciones de intercambio, migración y, especialmente, herencia atlántica.
Relaciona el uso del color de los muros exteriores en la autoconstrucción de algunas tribus africana, vinculado a la identidad y que le sirve como pretexto para poner sobre la mesa el pasado primitivo de las Islas Canarias mediante el uso la arquitectura popular isleña, que Rafael Arocha utiliza como un archivo vivo donde se entretejen las identidades canarias, africanas y mestizas, dando a la arquitectura no planificada la capacidad de actuar como un acto expresivo con memoria propia.
Aunque su trabajo está fuertemente relacionado con la fotografía, en realidad es performer y, en parte, videoartista. En relación con la imagen fotográfica, durante el tiempo que duró la feria llevó a cabo una acción basada en cada día ir velando una fotografía con tinta negra, de este modo, con el paso de los días, la imagen se fuese oscureciendo hasta quedar completamente en negro el último día. Esto como un pretexto para hablar al respecto de la memoria, es como darle la vuelta al concepto de los destellos de Walter Benjamin: imágenes que al ser vistas adquieren la capacidad subvertir la linealidad del tiempo y devolver el pasado, activando la memoria del espectador sobre el tiempo anterior, en este sentido, si estas imágenes desaparecen, el pasado desaparece también, porqué nadie lo puede recordar.
En realidad, ella no se refiere directamente a la imagen dialéctica, más bien, hace referencia a la vulnerabilidad y a la resistencia física, esto se observa mejor en la instalación de video arte dispuesta en el baño del stand, con pantallas emitiendo las filmaciones de sus performances, todas estas se relacionan con la resistencia del cuerpo, por ejemplo, levantando mucho peso, o flotando durante horas en agua.
El artista al que todos los visitantes de la feria querían ver, y no por nada. Yon Bengoechea mantiene su línea de investigación en la arqueología del souvenir, que relaciona con el turismo de masas y sus consecuencias en las Islas.
Anteriormente había producido gran expectación, rescatando antiguos view masters pero modificados para introducir en ellos sus propias diapositivas, esto como resultado de un largo proceso de investigación sobre el formato. Esta vez sorprendió con Zoom out, unos antiguos visores de juguete de películas en formato super 8; son piezas únicas, con películas de los espacios y situaciones de alto contraste en el contexto canario actual.
Su otra propuesta en la feria fue una de las obras seleccionadas para la zona VIP y la que más expectación causó en toda la feria: el proyecto Money Motion, literalmente Yon Bengoechea ha, reinventado el cine con máquinas de contar dinero. Cada película consta de doscientos fotogramas, cada uno de ellos impreso en una lámina con las mismas dimensiones de un billete de cincuenta euros, cada película es como un fajo de diez mil euros. El sentido reside en que, para activar las películas no se proyectan, ni la emiten, ni nada de eso, sino que se deben colocar los racks en una máquina de contar billetes y, con el movimiento del mecanismo se reproduce en el aparato la película fotograma por fotograma, que son, por ejemplo, el time-lapse de la construcción de un edificio de apartamentos para turistas, o el tránsito en un inmenso aparcamiento de coches de alquiler.
Podría hablar de La obra de arte en la época de la reproductibilidad técnica para tratar de dar una interpretación a esta propuesta de Yon, pero, como ya he hablado de Walter Benjamín unos párrafos más arriba, tal vez sería más apropiado mencionar a Guy Debord y La sociedad del espectáculo. En este trabajo Debord hace una lectura de la sociedad moderna según la cual, todo es representación y el espectáculo ha suplantado la actividad genuina del ciudadano.
Según este autor, el espectáculo es una consecuencia directa del capital, tanto así, que se convierte en parte de la sociedad y la unifica, el espectáculo es un discurso elogiante, continuo e ininterrumpido, reflejo del orden sobre sí mismo y en el que el individuo no es capaz de encontrar su lugar en ninguna parte porqué el espectáculo está en todas partes.
Yo pienso que el espectáculo más grande y más dramático es el turismo, que ha moldeado el paisaje, ha desplazado al ciudadano local y sus costumbres en pos del interés comercial sobre el ciudadano foráneo, esto es especialmente acuciante en las Islas Canarias, precisamente por ser islas y no tener por donde escapar, pero en la península la situación no es muy distinta. Las ciudades de todo el mundo han sido reconvertidas en circos, sin oferta de cultura local, ni con experiencia natica, con un disparado coste de vivienda para los locales, y que ofrecen al turista un paisaje homogéneo, poblado de las fachadas idénticas y sin alma de las hamburgueserías caras y las cafeterías de especialidad. Las películas de Money Motion las veo como un reflejo del levantamiento de este espectáculo y una manifestación de sus consecuencias.
Aunque solo puedo disfrutar de su trabajo una vez al año, Margullo Books son, en gran medida, mi Imperio Romano personal, ellos nunca decepcionan así que paso todo el año esperando a la siguiente Semana del Arte a espectas de su próxima actuación en Hybrid. En esta, su tercera participación en la feria, demostraron además de un nivel técnico y conceptual desbordante en sí mismo y respecto al promedio general de la feria, también el dominio total, del espacio expositivo. Además que son los únicos que todos los años demuestan solidaridad con el genocidio y la ocupación en Palestina.
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